diumenge, 21 de març de 2010

solatge




El chef Flavio Morganti patenta con Martín Berasategui un diseño que decanta los posos. Es una botella que incluye un decantador en su parte inferior, un curioso truco de diseño sin trampa ni cartón en el que la física es la única razón para que los posos del vino -sirve también para aceite, agua o zumos- se queden en el fondo. Su peculiar forma permite un vacío que retiene el residuo.
En esta idea han estado trabajando durante cinco años el cocinero vasco Martín Berasategui, tres socios de Valladolid y uno radicado en Galicia, y el alma máter de la botella, el chef italiano afincado en Ourense Flavio Morganti. La botella modifica también la manera de servir el vino. «Hay que cogerla por la parte inferior, con un dedo en el fondo y los otros en su baja cintura, lo que evita que la mano eleve la temperatura del vino por contacto sobre el vidrio».